Situado en el número 69 de la céntrica calle CarreterÃa, el nuevo local vuelve a fusionar la cocina tradicional mediterránea con la asiática, pero al contrario que en Asako –cuya estrella es el sushi y sus variantes–, los entrantes y tapas de Tapadaki son autóctonos, y los platos principales están basados en sabores clásicos japoneses. Junto al rincón de los ibéricos, su carta incluye bocados tradicionales con toques orientales como la morcilla de atún con tomate y crujiente de wantan, los rollitos vietnamitas rellenos de gulas salteadas con salsa de huevo, el arroz caldosito de pato pequinés o la tempura de bacalao con alioli de lichis sobre lecho de pisto, entre otros.
Como novedad, Tapadaki ha importado a la capital el sukiyaki, conocido como la fondue japonesa. La operación es la siguiente: en el centro se sirve un caldo caliente para que cada comensal cocine los ingredientes a su gusto. Posteriormente la carne se introduce en un bol de huevo crudo hasta que éste se cuaje. Al ser un plato tÃpicamente japonés el sukiyaki –que en Tapadaki puede ser de pato, presa ibérica o lomo de buey– se acompaña con arroz.
El nuevo restaurante, de más de 200 metros cuadrados, cuenta con varios ambientes: una barra para picar y una zona de mesas para comer más tranquilo ya sean tapas o platos más contundentes. El local posee además una terraza en la plaza San Francisco y un reservado ‘lounge’. La decoración de Tapadaki es muy sencilla y en ella destacan el gran mural decorativo de casi diez metros realizado por el estudio de diseño Logotec y un cuadro de Carlos Canal.
La original taperÃa abrió por primera vez sus puertas el lunes y esa misma noche se llenó de amigos, clientes y compañeros de profesión que quisieron dar la bienvenida a Tapadaki. Entre ellos se encontraban Roberto Cantero del grupo Chambao; Sergio GarcÃa, uno de los impulsores del proyecto del soho malagueño; o el equipo de Level bar, compuesto por Óscar Salinas, Eunate González-Zulaica y Cristóbal Potrafke, entre otros. Asimismo visitaron el restaurante empresarios del sector hostelero en el centro y los propietarios de la tienda de ‘delicatessen’ Inossidable, donde el socio y jefe de cocina Jorge Manfredi imparte cursos temáticos de gastronomÃa.









